22/04/2010

Error en la portada de El Diario de Hoy

Perdón por la ausencia.

En la portada de hoy, 22 de abril, de El Diario de Hoy, se lee:

Asesinan otro periodista en Honduras

Es un error grave tomando en cuenta que aparece en la primera página del periódico. Hay que tener cuidado.

Debió escribirse así:

Asesinan a otro periodista en Honduras

¿Que cuál es el error? Pues bien, hay muchos que han escrito al respecto, pero prefiero utilizar la herramienta más común, el Diccionario de la lengua española.

a.

1. prep. Precede a determinados complementos verbales, como el complemento indirecto y el complemento directo cuando este es de persona determinada o está de algún modo personificado. Legó su fortuna a los pobres. Respeta a los ancianos. El gato persigue a un ratón.

Como se trata de una persona, debió escribirse la preposición a. Cuando el caso sea diferente (Compremos un gato, por ejemplo), no se necesitará dicha preposición.

Un saludo cordialísimo.

08/03/2010

Hacia una visión más real de la labor de las gramáticas

Por Erick Rivera


Sin embargo, pese a lo valiosas que son,
las gramáticas tradicionales tienen el fallo de dejar inexpresadas
muchas de las regularidades básicas de la lengua a la que se refieren
.


Noam Chomsky, Aspectos de la teoría de la sintaxis.

__________________________________________

Las combinaciones gramaticales de una lengua son inconscientes en el ser humano. Nadie le explica a un niño, que aprende de a poco su idioma, cómo construir una oración; nadie le dice cuál es la posición más idónea del sujeto; nadie, tampoco, le explica al detalle las conjugaciones verbales. Nadie. El aprendizaje de un idioma nativo y sus correspondientes estructuras viene dado por circunstancias y paradigmas que aún se encuentran en el medio del mundo de las dudas. “No sabemos por qué hablamos como hablamos, y en la vida cotidiana no nos ponemos a dar instrucciones a nuestras palabras, sino que simplemente laten con nosotros, respiran y huelen” (Grijelmo, 2006, p.17).

Por ello, es irreal plantearse la meta de explicar por qué se habla así, y es una ilusión pensar, tomando en cuenta la riqueza del español y la visión panhispánica contemporánea, que un documento o un tratado sobre gramática pueda llevarnos a conclusiones de cómo se debe hablar. Todo esto más allá de opiniones sobre qué es normativo u oficial.

Pero si ese mundo está tan velado a los ojos de los lingüistas y académicos de diversa escuela, ¿cuál es la razón real de estudiar gramática?, ¿de qué sirve semejante faena si, en la práctica, aún subyacen ante ese conocimiento una inmensa cantidad de razones para no llegar a él?, ¿de qué sirve la comprensión de aquellos hilos que mueven el idioma?

Para analizar lo anterior, hay que empezar por lo primero, por una pregunta indudablemente común, pero de innegable importancia: ¿qué es la gramática?

La gramática es la disciplina que estudia sistemáticamente las clases de palabras, las combinaciones posibles entre ellas y las relaciones entre esas expresiones y los significados que puedan atribuírseles.

Ignacio Bosque y Violeta Demonte, Gramática descriptiva de la lengua española.

Si bien el idioma es un gigante que crece −con todas esas combinaciones, expresiones y relaciones que lo vitaminan−, al que no podemos llegar a abarcar, al que irrefutablemente no dominamos (si no, obsérvense las variables de todas las regiones de habla hispana, muchas de ellas mal vistas durante siglos de predominio de la norma eurocentrista) y al que apenas reconocemos, es también aquel que puede ser analizable, y en ello entra la relevancia del papel de la gramática y su estudio.

Pero no hay que confundirnos. Llegar al panhispanismo, esa visión más flexible y de apertura a las distintas formas de expresión del mundo de habla hispana, es un proceso que aún está en ciernes. La crítica de Noam Chomsky sobre ese “fallo” de las gramáticas tradicionales revela una noción generalizada sobre el sesgo real y tradicional hacia diversos tipos de expresión que viven en la periferia de un idioma.

Durante décadas, las principales vertientes del conocimiento lingüístico han puesto sus ojos en el “para qué” de la gramática. Según el célebre Ferdinand de Saussure, en su obra de mayor repercusión, Curso de lingüística general, las gramáticas se proponen únicamente “dar reglas para distinguir las formas correctas de las formas incorrectas”. Esta visión, de 1916, ha cambiado con el paso del tiempo, y ha motivado discusiones, debates y conclusiones de las más variadas especies. El positivismo, obviamente, influyó en el pensamiento de grandes intelectuales de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.



Visión contra visión

Dos corrientes dan pie a ese incesante debate que nace oficialmente con la voz de Saussure: 1. Aquella que presupone ser normativa, oficial, y que busca ser referente, pero con el valor agregado de representar a una institución. En el caso de la lengua española, este valor es exclusivo de la Gramática de la Academia (Carreter en Bosque, p. XIII); 2. Aquella que explica, que describe, que analiza las combinaciones idiomáticas y que no pretende normar, sino exponer y estudiar las estructuras, sean estas consagradas, referidas a la norma culta o no.

Pero resulta en extremo curioso –y revelador−, que para Carreter, director de la Real Academia hasta el crepúsculo del siglo XX, la gramática hispánica más importante de ese siglo sea la Gramática descriptiva, de Ignacio Bosque y Violeta Demonte, que responde, como bien indica su nombre, a la segunda de las corrientes arriba expuestas.

Es que “las gramáticas no dicen cómo se debe hablar, sino cómo se habla. La medicina no establece cómo debe funcionar el cuerpo humano, sino cómo funciona” (Grijelmo, 2006, p. 20). Y ese “cómo se habla” es un universo que, en el idioma español, abarca países, sociedades, continentes… todos de la más variada cultura y visión de mundo.

A mi juicio, la norma debe ser una línea que nos diga cómo llegar a una meta, pero no hay que pensar que esa es la única vía posible. Afortunadamente, la Nueva gramática de la lengua española pretende constituir el más grande esfuerzo por unificar un criterio que no aplaste de antemano las posibilidades de expresión de la América hispánica, que no juzgue sin analizar, que hable de español estándar, pero que no rehúya a intelectualizar locuciones adverbiales o conjuntivas modernas, tipos de expresión o palabras de cualquier otra categoría, y que sean propias de una región distinta a la española. Afortunadamente, Bosque ha coordinado tan laboriosa empresa teniendo como objetivo mostrar al mundo un español más abierto y más real. Un español que conlleve un estudio de las particularidades regionales, y en el que sea más factible aprender una gramática que refleje la realidad de la lengua que hablamos.
San Salvador, enero de 2010.
Antes de la presentación oficial, en El Salvador, de la Nueva gramática de la lengua española.

10/02/2010

«electrolinera», una nueva palabra en español

La Fundación del Español Urgente considera correcto el uso de la palabra electrolinera, de nueva creación, para definir las estaciones de servicio que dispensan energía para recargar las baterías de los automóviles eléctricos.En las noticias sobre la reunión europea de ministros de Industria y Competitividad celebrada en la ciudad española de San Sebastián se hacía mención especial a un comunicado de la Unión Europea en el que se insta a los Gobiernos para que pongan los cimientos que estimulen la demanda de los vehículos eléctricos. Y con la llegada de los automóviles eléctricos llegan también las estaciones de servicio con dispensadores de energía para recargar las baterías de los nuevos vehículos, y ya son muchos los medios de comunicación en los que aparece esta nueva palabra en español -electrolinera- formada a partir de otros dos términos: eléctrica y gasolinera.La Fundéu BBVA explica que se trata de un neologismo que de momento se circunscribe al español de España y no se usa en los demás países hispanohablantes, donde en lugar de gasolinera usan los nombres estación de servicio, estación de gasolina, bomba de gasolina, surtidor de gasolina, estación de nafta, etcétera.

24/01/2010


¡POR DIOS! ¡QUÉ CARA ES LA NUEVA GRAMÁTICA! ME COSTARÁ CASI UN SALARIO MÍNIMO SALVADOREÑO. ¡QUÉ DESCARO! SUFRO.

17/12/2009

Nuevas tecnologías influyen en el español

[Artículo publicado en la edición digital de La Prensa Gráfica]

Por Erick Rivera


“Estoy chateando”; “te voy a poner un comment ahoritita en el wall del Facebook”; “ya vas de bloguera, bicha”; “mandame un sms, por favor”… En la última década, la influencia de las nuevas tecnologías ha inundado la lengua española con términos de la más diversa especie. Los de arriba son solo algunos ejemplos, y no de los que a mi juicio resultan más dramáticos o exagerados, sino de aquellos más comunes, más del montón.


Este tipo de neologismos, que es el nombre con el que se conoce a un vocablo, acepción o giro nuevo en el lenguaje, ha pasado en muy poco tiempo a ser de dominio público, y se ha convertido en materia de discusión constante en conversaciones de teóricos del lenguaje. Su tratamiento es visto, en muchos foros, de reojo, a medias tintas, someramente, motivado por el vacío hecho de la mala crítica, a priori, o por la defensa apasionada de quienes se dicen ser más flexibles con el idioma.

“El neologismo no es intrínsecamente malo, aunque tampoco bueno sin discusión”, explica, en el reino de lo ambiguo, el escritor y periodista Álex Grijelmo en su obra más célebre, “El estilo del periodista”. Y yo creo apegarme en gran medida a esta idea.
El uso de algunas palabras nuevas que tienen su origen en la tecnología y están más relacionadas por obvias razones con el idioma inglés debe ser visto desde una óptica más crítica, y no como hasta ahora, pasado por un tamiz que se presta mucho la flexibilidad absoluta y sin reflexión.

Y es que habría que preguntarse en primera instancia si al usar una de estas palabras estamos o no dejando de lado la posibilidad de utilizar otra española, que no resulte incómoda ni alejada de la significación perseguida.

“El purismo lingüístico está condenado al más rotundo fracaso. Pero tampoco debemos cruzarnos de brazos y abandonar a la evolución ciega un instrumento de tan rica tradición y maravillosa capacidad como es nuestra lengua”, escribe el académico español Rafael Lapesa, citado por Grijelmo. Y el rotundo fracaso del que habla este filólogo de origen valenciano es algo palpable desde el mundo de la realidad actual lingüística, que está por encima de lo normativo, a mi juicio, porque lo condiciona en todos los estratos. Pero no solo en el rotundo fracaso del purismo tiene razón Lapesa…

Dejar todo en manos de la vorágine evolutiva del español, en cuanto a la influencia de la tecnología, podría traer como consecuencia el vernos inmersos en un mundo de escritura en el que consideremos hasta extraño decir o escribir: “Te mandé una tarjeta de amistad. Está en tu muro. Acordate de etiquetarme (o marcarme) en las fotos de la boda”, y le demos prioridad a expresiones paralelas y viciadas, como esta: “Te puse una friendly letter. Mirala en tu wall. Acordate de tagearme en las pics de la wedding”.


Evidentemente la utilización del lenguaje en internet resulta, sobre todo en las llamadas redes sociales, particular, privada, y cualquiera podría apelar a esto para valorar sus decisiones de escritura. ¡Y este cualquiera tendría razón!, pero solo hasta cierto punto, pues todo mundo puede escribir como le dé la gana en esos registros. No obstante, esto no significa que a ese tipo de escritura deba considerársele aceptada o correcta en todos los contextos o pueda vivir a sus anchas, sin razón que la justifique en medios de comunicación escrita, como los periódicos o medios oficiales, en donde poco a poco gana espacios sin discusión, basada únicamente en decisiones particulares de comunicadores que hacen suyo un modo de escritura.


Aunque “las extravagancias léxicas que hoy pululan en los medios de información no son achacables a los periodistas, sino a sus fuentes”, según se lee en el Manual de español urgente, de la Agencia Efe, quienes hacen uso del lenguaje como herramienta de comunicación, ya sea en medios de comunicación escrita u oral, deben dejar claro que el uso de esas palabras está enmarcado en la voz del entrevistado, pues utilizarlas como suyas hace que muchos lectores las consideren admisibles sin ninguna justificación más que por las decisiones de quienes escriben.

“Podemos establecer, sin equivocarnos mucho,
que hoy en día la principal vía de entrada
de neologismos en el habla del español
son los medios informativos”, Álex Grijelmo en "El estilo del periodista"


Los términos colonizadores —en inglés principalmente y nacidos de las nuevas tecnologías— se nos imponen de diversa forma, ayudados grandemente por la pereza en los medios de comunicación, que prefieren meterse en el río sin comprobar la existencia de puentes para pasar a la otra orilla.


Solamente si existe certeza de que no estamos dejando de lado algún vocablo en español que sí pueda definir o hacer referencia a lo que queremos expresar, se nos debería estar permitido utilizar este tipo de palabras, por lo menos en publicaciones serias y de medios de comunicación masiva. Es más, luego de esa constatación y de esa decisión, entran en juego otros dilemas, como el tipo de grafía a utilizar, su lexicalización, su escritura original, etc. Y eso se presta para otro comentario.


El gran problema es que los seguimos utilizando sin tino, a discreción y metiéndonos en la maraña evolutiva de un idioma que, frente a la lengua inglesa, es frágil, así como lo son la mayoría de idiomas en el mundo.


29/10/2009

Los meses del año

Una observación rapidísima: los nombres de meses, días y estaciones se escriben con minúscula inicial, a menos, claro, que inicien una oración. Es una regla tan vieja, señores...

Saludos, amigos de El Faro. Talvez corrigen esa cabecera de su sitio.

26/10/2009

RECOMENDACIÓN FUNDÉU




23/10/2009
«purasangres», no «pura sangres»

La Fundación del Español Urgente considera necesario explicar la forma correcta de escribir el término purasangre.

En los periódicos y en los rótulos de algunos informativos de televisión aparece con frecuencia la expresión pura sangre, cuando la forma correcta en español es purasangre.

Purasangre, según el Diccionario de la lengua española, es el 'caballo de una raza que es producto del cruce de la árabe con las del norte de Europa'; puede emplearse como sustantivo o como adjetivo. Debe escribirse en una sola palabra y su plural es purasangres.

Así, en los ejemplos «El pura sangre andaluz ganó la carrera», «El sábado habrá un desfile de caballos pura sangre por las calles de la villa»; «Entre los pura sangres inscritos figuran "Rey Eñe" de la cuadra El Pino.», debería haberse escrito purasangre en el primer caso y purasangres en los otros dos.

La Fundéu BBVA, que trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española, recomienda que se escriba purasangre, cuyo plural es purasangres, y no pura sangre ni pura sangres.

08/08/2009

Banquete de dedazos y tildes mal puestas en El Faro


Es sábado en la noche y abro el sitio en internet del periódico El Faro. Mi lectura va directo a la nota principal, una "entrevista con Carlos H. Reyes, primer candidato independiente a la presidencia de Honduras y líder de la Resistencia contra el golpe". En ella espero encontrar una nota con mucho valor noticia y con bastante calidad en el uso del lenguaje. No hablaré de lo primero, pero sí de la decepción que me causó encontrarme con muchísimos errores... y de todo calibre.

Entiendo que varios de estos son de los llamados errores de dedo, pero no por ello debo dejar de anotarlos, pues es triste que no se le pase aunque sea una segunda revisión a estos textos tan importantes. Si son de dedo, aconsejo a mis amigos de El Faro que por favor se revisen los deditos, que pasen consulta, lo que sea, porque aquí sí que se les pasaron muchos de ellos.

He desechado varios fallos para no ahondar en discusiones estériles sobre la subjetividad y la flexibilidad a la que muy convenientemente apelan algunos editores; y reproduzco solo los más claritos y nefastos, que son muchos. Los errores han sido marcados en rojo y son bastante obvios, por lo que preferí no escribir la corrección.

Buen provecho...



1- La cuestión de la institucionalidad es importante. La restitución de esta es importante. ¿Qué pasara en el proceso electoral?


2- Los niveles de represión del poder económico sobre le pueblos son terribles


3- Aquí usted ve los niveles de sindicalización en la empresa privada son bajísimos


4- Y quienes lo han hecho son lo que están en el poder, porque saben que están perdiendo el poder.


5- Eso que usted dice es cierto, pero por potro...


6- A mi me parece que así es


7- Lo que si es cierto es que esta gente tiene un apoyo de un sector del gobierno de Estados Unidos. Y eso los tiene aquí.


8- Lo que se le ha llamado el complejo industrial y militar de la ultra derecha de Estados Unidos.


9- ¿Honduras seguía el camino del socialismo del Siglo XXI?

10- Esto es una posición que tiene un eje superior, un eje contra todo lo que se está dado en el continente


11- Tu no puedes hacer en Honduras lo que haces en Brasil, o que los cambios que se dan en Brasil, Bolivia, se darán en Honduras.